domingo, 6 de febrero de 2011

El Futuro de la Educación en México

Hoy conmemoramos el día de la Constitución de 1917. Ya esta viejita y bastante maltratada. Pronto cumplirá 100 años y la siguen violando, en especial aquellos que son descendientes de los Constitucionalistas: Diputados, Senadores y Consejeros Electorales. Y para no hacer una larga relatoría de tales vejaciones, solo mencionaré como ejemplo el último ultraje del que tengo conocimiento: los Diputados de Querétaro eligieron a un nuevo Consejo Electoral sin contar con el número mínimo de votos que manda la Constitución. El caso está en manos del Tribunal Superior Electoral de la Federación (ni siquiera lo sé escribir correctamente de tan largo nombre que tiene) y, si falla a favor de los Diputados infractores, será una mancha más al expediente de impunidad en México.

Hoy es un buen día para reflexionar acerca de la estructura de la regla fundamental que nos gobierna y nos da sentido como nación. A casi 100 años de distancia la Carta Magna requiere de un proceso de reconstitución a fondo, el botox superficial que de cuando en cuando se le inyecta no es suficiente amén que la deforma. Y como soy de los primeros que plantean esta circunstancia, entonces pido mano y propongo que el tema de la educación sea el primero en recibir un hálito reconstituyente.

Por años, muchos años, hemos centrado nuestra atención en el crecimiento de la economía y eso ha desviado nuestros esfuerzos de fortalecer y desarrollar la cuestión básica de todo pueblo: lograr el más alto nivel de formación educativa. Nuestro razonamiento ha sido que si logramos un mayor crecimiento económico, entonces podremos obtener más y mejores empleos y con ello el ingreso familiar necesario para pagar todas las demás necesidades como una casa, sustento, entretenimiento y, entre otras cosas, educación y seguridad. ¿Cuál ha sido el resultado de esta forma de pensar? Un país que crece desequilibradamente, con una pequeña parte de la población muy rica y muy moderna contra un 80% que se debate en la pobreza.

En política, el orden de los factores si altera el producto. El sentido del quehacer nacional debe partir de poner a la educación como la plataforma que impulse el desarrollo y el bienestar económico de los mexicanos. Una educación masiva de excelencia nos llevará forzosamente a crear las fuentes de trabajo que corresponden a esa nueva oferta de trabajo y con ello vendrá un mayor crecimiento económico, mejores ingresos y en consecuencia el dinero necesario para comprar una casa, comer bien, salir de vacaciones, disfrutar de paz y seguridad, entre tantas cosas que nuestro pueblo demanda.

Sin embargo, aunque parezca obvio que es mejor seguir el curso de un río cuesta abajo en lugar de remontarlo, el gobierno por convencimiento propio no lo va a hacer, ya que sus prioridades en el manejo del presupuesto nacional son de carácter político electoral antes que económico popular. Hay que gastar, preferentemente en obras de relumbrón, faraónicas, que se vean de inmediato, ya que gastar en educación es algo que no se ve de manera tan obvia y cuya maduración puede llevar fácilmente de 10 a 20 años. Dicho de otra manera: la cuestión educativa como prioridad nacional, antes incluso que comer (estoy a punto de exagerar), tiene que ser una función ciudadana, algo que nosotros, empleados, empresarios, deportistas, artistas, periódistas, televisoras, policías, amas de casa, religiosos, campesinos, obreros, sindicatos y organismos no gubernamentales, entre otras tantas opciones ciudadanas que existen, tiene que ser, repito, una acción de los ciudadanos que obligue al gobierno a destinar los recursos presupuestales necesarios para garantizar, con una perspectiva de largo plazo, transexenal, el logro de una educación excelente, ajustada a la nueva realidad mundial y al legítimo derecho y aspiración que todo padre de familia tiene respecto de la educación que sus hijos reciben.

Citaré, para concluir esta primera exposición sobre la perspectiva de la educación, las recomendaciones que Andrés Oppenheimer relaciona en su multicitado libro ¡Basta de historias!, que una vez más le recomiendo que lo adopte como libro de cabecera, ya que en si mismas constituyen un programa nacional de educación y que él, sin mayores pretensiones, las titula como “Las 12 claves del progreso” (p. 381). El que esto firma las ha dejado en un decálogo mezclado con algunas ideas personales:

1. Ver hacia el futuro. Menos historia y más tecnología.

2. Formar organizaciones ciudadanas bajo un proyecto nacional de educación que lo convierta en una política de estado a fin de trascender la política de coyuntura de cada nuevo Presidente. Sugiero nombres al proyecto: “Educación y Desarrollo”, “México por la Educación” o “Estudiar para Ver” o mejor el que usted proponga.

3. Crear un PIB educativo así como tenemos un PIB económico. Algo así como un PNE (Producto Nacional Educativo), que nos mida de verdad.

4. Invertir muy fuerte en educación preescolar y básica. Después, ya no hay remedio, si los estudiantes llegan mal preparados a la Universidad, así salen.

5. Formar maestros altamente capacitados y comprometidos con el cuidado y la evolución de lo más valioso que tiene un pueblo: sus niños y sus jóvenes.

6. Elevar el estatus social y económico de los Maestros (para empezar siempre se deberá escribir la palabra Maestro, con mayúsculas) e invertir fuerte y permanentemente en su capacitación y superación académica.

7. Fomentar mediante todos los medios de comunicación habituales, una cultura familiar en pro de la educación. Enaltecer que todo sacrificio por educar a un mexicano, vale la pena.

8. Romper con el aislamiento educativo y con el prejuicio de que perderemos nuestra cultura y nuestros valores si se instalan en México Universidades Chinas (ya nos estamos tardando en aprender mandarín) o gringas o europeas, de todas maneras mucho de nuestra mexicanidad la estamos perdiendo con nuestra política, ahí si, de puertas abiertas a la televisión extranjera. Absurdo, ¿no?

9. Atraer inversiones hacia los campos de alta tecnología o tecnología de punta, de producción de bienes de capital. Ya esta bueno de máquinas para hacer tortillas o empacadoras de atún y confección de ropa. Hay que entrarle a cosas como la nanología, la medicina nuclear, la fibra de vidrio, la resonancia magnética nuclear, la síntesis de nuevos compuestos químicos, la química de substancias biológicas, la robótica, la ingeniería genética, la biotecnología, el proyecto genoma, el DNA, la clonación y tantas y tantas materias nuevas que circulan por el mundo mientras nosotros seguimos enseñando contabilidad, leyes y sicología a la mayor parte de nuestros estudiantes.

10. Aceptar el mundo como es e insertarnos en una educación internacional, sin prejuicios, profesional y comprometida con abrir lo mejor del mundo a lo mejor que tenemos: nuestra juventud. Pero, cuando hacerlo si aún festejamos que se contrate para la Selección Nacional de futbol a un entrenador extranjero y, sin embargo, contratar mediante una convocatoria internacional a otro extranjero para que sea Rector de la UNAM, nos parecería un disparate, una verdadera ofensa a nuestro sentido patrio.

Ni más que decir, así están las cosas y no avanzaremos si la ciudadanía no se organiza y actúa. México no aguanta ni más desigualdad ni más pobreza y la ignorancia nos hará esclavos, si no de los gringos o de los europeos, pues entonces de los chinos.

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carlosricalde@elquintanarroense.com

sábado, 29 de enero de 2011

Globalización de la Educación

La semana pasada, al final de mi artículo “Educación o Condena Económica”, le comenté que continuaría con el tema de la educación, haciendo referencia a China, Finlandia e India, cuyas características educativas son descritas con precisión, le recuerdo, por Andrés Oppenheimer en su libro ¡Basta de Historias!, el cual, nuevamente, le recomiendo que lea con esmero y espíritu crítico. Permítame, por cuestiones geográficas, iniciar con Finlandia.
Mire usted las medallas que ostenta Finlandia, un país que apenas rebasa los 5 millones de habitantes. Según el Foro Económico Mundial, está entre los primeros lugares de competitividad internacional; la organización Freedom House le asigna el primer lugar entre los países más democráticos del mundo; por último, para no apantallar de más, Transparencia Internacional lo califica como el país menos corrupto del planeta. En el aspecto educativo, la organización PISA, que se ocupa de medir los conocimientos de los estudiantes quinceañeros en matemáticas, ciencias y lenguaje, los ubica en primer lugar y, las Naciones Unidas, mediante su Indice de Desarrollo Humano, asegura que es el país con mayor número de investigadores científicos per cápita. Todo lindo si no fuera porque tan solo con escribir “Finlandia”, me da frío. El caso es que Finlandia pasó de ser un país exportador de madera a exportador de tecnología. ¿Le suena Nokia?

En Finlandia la educación es gratuita. Los maestros gozan de un gran respeto y estatus social y económico. Y como no, ¡si para ser maestro de kinder se necesita una licenciatura y, para enseñar en primaria, hay que acreditar una maestría! Les pagan muy bien (los que empiezan reciben unos 40,000 dólares al año) pero solo uno de cada 10 aspirantes logra el trabajo de maestro. En promedio, hay un maestro por 20 alumnos en activo, pero en la nómina hay uno por cada 12, ya que siempre se tienen maestros o maestras con licencia por maternidad o porque están haciendo estudios de postgrado y porque en cada grupo hay una maestra titular y otra asistente, además de las maestras “especiales” que no tienen alumnos regulares y que se encargan de nivelar a aquellos que muestran dificultades para aprender lo que se enseña al grupo. De esta forma evitan que los alumnos repitan año, eso no existe en Finlandia.

Algo más: los maestros finlandeses, están en contacto permanente con los padres de sus alumnos, mediante un programa de computación, que les permite evaluarlos conjuntamente y, bueno, también vigilarlos para que no inventen irse de pinta o puch-escuela. La Universidad tiene una enorme presencia nacional como lo indica el hecho de que ocupa un lugar en el corazón de la capital, compartiendo con el Palacio de Gobierno, la Catedral y otros organismos públicos. El Instituto Tecnológico de Helsinki cuenta con el 8% de profesores extranjeros en su planta docente y en los próximos 10 años esperan llegar al 25% y todos estos profesores impartiendo sus clases en inglés. Su apuesta por el inglés y este idioma sale de las aulas al pueblo mediante la televisión con programas para niños y películas para adultos. Por lo tanto, no hay más remedio que aprender inglés.

India se ha puesto de moda entre los analistas económicos y políticos. Después de China es el país más poblado de la tierra con cerca de 1,090 millones de habitantes, es decir, 10 veces más que México o 20% de la población mundial o pisándole los talones a China que registra 1,330 millones de habitantes. Entre los dos países se despachan casi la mitad de la población mundial (44 o 45%) y, a ese paso, muy pronto usted estará hablando en chino y yo escribiendo en mandarín.

Lo cierto es que India viene creciendo casi al 9% anual (más del doble que Latinoamérica cuya población es cercana a los 600 millones de habitantes de los cuales más del 80% son pobres) y con ello han sacado de la pobreza a más de ¡100 millones de personas en los últimos 15 años! ¿Cual es el secreto? Pues otra vez el mismo: la educación. La India ha generado una enorme población de ingenieros, técnicos y científicos altamente preparados, que hablan inglés y cuyo costo salarial es una fracción de lo que gana un profesional equivalente en los países industrializados. Otro dato contundente: un tercio de la población indú tiene menos de 15 años, lo cual la hace tener una población mucho más joven que la China.

La siembra en educación no es nueva. Arranca desde 1951 con un programa impulsado por Nerhu que consistió en crear universidades tecnológicas indias copiando a las mejores universidades del mundo y que cada una tuviera un convenio integral con su institución modelo. De aquí se sigue el fomento a una cultura familiar de inversión por la educación que hace que la gente ahorre toda su vida para pagar a sus hijos las mejores universidades del país y, de ser posible, del extranjero. En la práctica, se muestra una conciencia total en padres y abuelos de que no hay otra vía para mejorar el nivel de vida de los jóvenes, si no es por medio del estudio.

Desde luego, los impactos de pequeños cambios en poblaciones de la magnitud de la India, son abrumadores. Por ejemplo, “solo” una minoría del 5% habla inglés, pero ese porcentaje ¡equivale a 55 millones de personas! ¿Cómo sería la situación de México si la mitad del país hablara inglés? Ingrese a Internet e investigue un poco sobre tecnología en sistemas de cómputo en la India y, en especial, conozca Bangalore, se sorprenderá.

En México, el capitalismo es rampante. Se sabe que los mejores negocios son los que hace la iniciativa privada con el gobierno. Estos se reparten las utilidades y el pueblo las paga. En China, al parecer, la economía se maneja con el criterio de un capitalismo de estado. Es casi lo mismo, los negocios del sector privado se hacen con el gobierno, pero las utilidades se dividen con el pueblo y el funcionario que se descarrile, lo fusilan y punto.

China crece y se desarrolla y, ¿qué lo sustenta? De nueva cuenta la educación. Alguien tiene que saber cómo construir y administrar el desarrollo. Existen ya 126 escuelas de negocios, con maestría, entre las que se cuentan 35 escuelas de negocios de Estados Unidos y Europa, que en conjunto están graduando a 20,000 gerentes por año.

La apertura económica de China iniciada por Den Xiaoping en 1978, se basó en una estrategia de adquirir conocimientos y se apuntaló con tres columnas: estimular la inversión extranjera para atraer tecnología internacional y capital humano: estimular que los mejores estudiantes del país realizaran sus licenciaturas y maestrías en el extranjero e invitar a universidades de otros países a establecerse en China de manera permanente. El resultado ha sido sacar de la pobreza a la mayor cantidad de personas en la historia reciente de la humanidad: ¡500 millones en 30 años!

Sin darnos apenas cuenta de la magnitud de los cambios, se puede decir paradójicamente que hoy China es el paraíso de los capitalistas. Observe este dato: en 1978, el sector privado representaba menos del 1% de la economía; en 2005, la proporción llegó al ¡65%! Seguramente hoy, es mayor.

Como en la India, los chinos también están obsesionados por la educación, pero en este caso, la obsesión se acrecienta debido a la política poblacional de que solo se puede tener un hijo por pareja. Esto significa que hay seis personas que ahorran para que uno estudie: cuatro abuelos y dos papás. También se da una mayor vigilancia en esa persona, y así es frecuente que en un salón de clases estén los abuelos observando los avances en el aprendizaje del nieto y, después de sus clases obligatorias, 3 veces por semana en las tardes, en lugar de llevarlo a un campo deportivo, lo llevan a una escuela particular a reforzar sus conocimientos en matemáticas e inglés. Caray, nunca los vamos a alcanzar, ya que ellos descansan pegando tabiques.

Estimado Lector, estando así las cosas de la educación en el mundo, me parece que sería más correcto que en vez de hacerle caso a la maestra Elba, se lo hagamos a Confucio: “Si quieres progresar un año, siembra trigo; si quieres progresar 10 años, siembra árboles; si quieres progresar 100 años, educa a tus hijos”.





sábado, 22 de enero de 2011

Educación o Condena Económica

Antes de iniciar el tema de la educación, permítame hacer hincapié sobre la situación en Haití: se estima en un millón de personas los damnificados que viven en la calle. ¿Será muy difícil que 100 países hospeden a 10,000 haitianos cada uno, por uno o dos años, hasta que les reconstruyan sus casas? Roma va a hospedar a un millón de visitantes con motivo de la beatificación de Paulo VI o, como magia, cualquier país que organice una Copa del Mundo, en dos patadas genera capacidad para hospedar a 300 o 400 mil visitantes con apoyo de sus gobiernos. De ser posible lo anterior no habría cólera, ni hambre, ni promiscuidad, ni violaciones, ni asaltos. Ojalá.

Sin una educación de calidad estamos condenados a vivir en la pobreza. Nunca he reseñado un libro o una película. Pero hay casos, que por sus consecuencias sociales e impacto en la generación de bienestar económico para todo un pueblo, resulta indispensable recomendarlo, promoverlo, difundirlo a los cuatro vientos, meterlo como tema de plática con los amigos, en el café, en las escuelas, en el club, en el trabajo, vamos, ¡en los sindicatos y en los cursos para estudiar la Biblia!, entre otros muchos lugares.

Se trata del libro, de reciente publicación del periodista argentino Andrés Oppenheimer, titulado ¡Basta de historias! (DEBATE, Octubre, 2010, México, DF). Fundamentalmente se sustenta en un análisis de la correlación entre el bienestar económico y la educación de calidad. Léalo, por favor, usted hará suyas las ideas vertidas en ese libro y empujará a favor de que nuestros hijos reciban una educación de calidad, tal como ha sido y sigue siendo por muchas décadas, el anhelo legítimo de todo mexicano.

Estamos, como sociedad, atados a los mitos más arraigados a nuestra conciencia colectiva. No sabemos porque somos pobres en tanto que Japón y Suiza son ricos y no tienen ni de lejos los recursos naturales que nos abundan; porqué Nueva Zelandia y Australia que son países más jóvenes (unos 150 años) son mucho más ricos que nosotros; ¿porqué Singapur que es un país pequeñito y hasta hace muy poco era pobre y atrasado, hoy tiene un ingreso por habitante (8° lugar) superior al de los EE.UU mientras que el nuestro (82 avo. puesto) arrastra la cobija de la pobreza?; y ni decir que somos muy tontejos y flojotes, porque los estudiantes mexicanos y los trabajadores que emigran al extranjero destacan en esos lares por su inteligencia, capacidad de trabajo y responsabilidad. ¿Cuál es la mentira? ¡Pues que somos un pueblo conquistado y sometido con un tremendo complejo de inferioridad que aún no podemos superar!

Concediendo sin aceptar, como dicen los abogados, algo ha de haber de cierto en ello, en la medida que la mirada oficial de nuestros gobiernos, principales universidades e investigadores, entre otros pensadores con influencia nacional, están profusamente dirigidas hacia el pasado, hacia la búsqueda de los hechos claves que viertan luz sobre nuestra mexicanidad, en tanto que los países que he mencionado, emplean la mayor parte de su energía humana, en prepararse para enfrentar los retos que depara el futuro y la lucha, por demás ferozmente competitiva, en una economía mundial cada vez más globalizada. Para México y la mayor parte de América Latina, esta retro visión equivale a navegar sin levantar el ancla.

Como ejemplo de lo anterior, Oppenheimer destaca lo ocurrido en la Cumbre de la Américas 2009, llevada a cabo en Trinidad y Tobago. El 17 de abril de ese año, Cristina Kirchner, Presidenta de Argentina, utilizó su tiempo de 10 minutos en exponer un repaso histórico en el que sugería que la culpa del atraso de América Latina era de los gringos. A continuación, el compañero Daniel Ortega, con su habitual falta de respeto por el tiempo de los demás, se lanzó durante 52 minutos a relatar las injerencias de USA en América Latina y el Caribe, desde principios de los años 1800. Cerró el día, el político de moda, Barak Obama, quien en solo 8 minutos reconoció lo malo que había hecho su país como también las cosas buenas, precisando que había llegado el momento de hacer a un lado (que no es lo mismo que olvidar, ya que las cosas por sabidas se callan pero por calladas se olvidan), los debates sobre el pasado y concentrarse en el futuro. Textualmente dijo: “No he venido aquí para debatir el pasado. He venido aquí a lidiar con el futuro”.

En mucho tiempo, estimado Lector, no he sabido de otra oportunidad tan grande para que nuestros gobiernos se sienten a negociar con los primos y plantearles objetivos concretos que conduzcan a eliminar la pobreza y, al mismo tiempo, mejorar la calidad de vida, que no es la misma cosa. Hay mucho por hacer y tiene que ser rápido, para insertarnos como Continente en la economía global. Solos, aislados y peleándonos, la competencia de los asiáticos y otros bloques económicos, nos van a hacer pedazos y más pobres.

Vea usted: el sector manufacturero de México, que ha sido tradicionalmente uno de los grandes motores de su crecimiento, ha sido materialmente arrasado por la industria china. En el año 2000, China exportaba unos 200 de los 500 productos que México colocaba en los Estados Unidos; cinco años después, China ya exportaba 500 de esos mismos productos a USA (p. 56) y muchos más al propio México. Resultado: China le ha comido el pastel a México y eso que somos vecinos. Siga usted viendo: si en el aspecto económico nos están aislando, en el educativo, solitos nos aislamos. Mientras que China e India tienden alfombra roja a las universidades extranjeras para que abran sucursales en sus países y compitan con sus propias universidades, en la mayoría de los países latinoamericanos ponen todo tipo de trabas para que dichas universidades no puedan instalarse y expedir títulos en su territorio (p. 43). Y aunque usted no lo crea, China comunista tiene más de 170 universidades extranjeras autorizadas para expedir diplomas válidos en el país. India tiene 61 universidades extranjeras en su territorio, 23 son de Gran Bretaña y 15 de los Estados Unidos. Asombroso, ¿no?

¿Cómo se puede explicar el rezago económico que tiene nuestro país, sin abonarse en el análisis marxista de la lucha de clases y la acumulación originaria? ¿Que pasó desde 1750 en que todos los americanos eran más o menos iguales, es decir, pobres y México instauró la primera universidad en América Latina que, además, es más antigua que la de Harvard?

¿Qué hicimos mal? Porque si de dominación y sometimiento se trata, pues, caray, también Nueva Zelanda y Singapur fueron sometidos y hoy están entre los países más ricos del mundo.

Terminaré esta primera entrega sobre el tema de la educación, transcribiendo las declaraciones del premio Nobel, Oscar Arias, citado en el libro ¡Basta de historias!: Arias se pregunta, ¿qué hicimos mal? Y se responde: “Entre otras cosas relegar la educación, ya que el promedio de educación de AL es de apenas 7 años, el índice de recaudación impositiva es uno de los más bajos del mundo y gasta la absurda cifra de 50,000 millones de dólares al año en armas y otros gastos militares (p. 42). ¿Quién es nuestro enemigo? … es la falta de educación. Es el analfabetismo” (p. 42 y 43). La próxima semana volveré sobre este tema y revisaremos que están haciendo en China, Finlandia y la India.

Columnista

sábado, 15 de enero de 2011

Haití, a un año del terremoto

Usted, como yo, debió estar profundamente consternado por la tragedia que envuelve a nuestros hermanos de Haití, debido al macro sismo ocurrido el 12 enero del 210. Confieso que antes de este demoledor terremoto, he seguido con atención y pesar los más recientes y dramáticos sucesos ocurridos en lejanas tierras como los de Turkía y Afganistán, entre otros, o el tsunami asesino que devastó extensas zonas de la costa asiática, con saldos lacerantes en pérdidas humanas y materiales y que, con profunda pena lo escribo, no me produjeron el dolor tan grande que en ocasión del caso haitiano, he vivido como muchos otros mexicanos. No es una expiación ni mucho menos, pero en este caso la pena tan sentida, tal vez se deba a la cercanía de nuestros pueblos.

Haití, no cabe duda, se levantará de esta catástrofe. La solidaridad y compromiso de muchas naciones reconstruirán el país y le darán una nueva cara, mejor infraestructura, mejor urbanización, nuevas casas y edificios y un pueblo que encontrará nuevos caminos para unirse. Lo que llevará mucho más tiempo reconstruir será la resignación colectiva de la sociedad por la inaceptable pérdida de sus seres queridos, en especial de sus niños y jóvenes y de los que, en el caso de los primeros, quedan en la orfandad y el desamparo.

Por lo pronto, a un año de tan trágico suceso, todos los que compartimos la pena de esta enorme destrucción sufrida por el pueblo haitiano, debemos continuar colaborando con lo más urgente y, cada quien en la medida de sus posibilidades, aportar agua, alimentos y medicinas básicas para mantener las condiciones mínimas de sobrevivencia, en tanto se reorganiza la sociedad y llega la ayuda internacional en serio. Pero por lo que ha ocurrido en este largo año, es algo que aún se mira lejos, debido a la corrupción e ineficacia de su gobierno y la lucha por el poder que se recrudece entre unos 25 partidos políticos.

Quede claro, antes de continuar y no me malentienda, por favor, que en el caso de que usted se pregunte como puede ser posible que aboguemos por causas de ayuda humanitaria para otros países, cuando en nuestro propio país tenemos estados como el de Veracruz, verdaderamente damnificados por causas de los recientes temporales. Mi respuesta es que debemos mirar y ayudar a hacia ambos lados y señalar la dimensión de cada problema. En nuestro caso, la población afectada tal vez sea del 1%, por lo que para un país como México debiera ser relativamente fácil, reponer lo perdido. En Haití, en el tiempo que dura un semáforo, se destruyó el 70% del PIB y 40% de las casas, con un saldo de 300,000 mil muertos y un millón de personas viviendo en la calle bajo un toldo de plástico.

¿Que esta pasando? Pues lo que al burro del hortelano, cargado de agua y muriendo de sed. Dinero para la reconstrucción lo tienen: los países miembros de la ONU comprometieron 10,000 millones de euros para ejercerse durante 10 años, siendo los primeros 5,000 millones para los primeros 3 años. Este año se han ejercido apenas 1000 millones en tareas para suministrar agua y letrinas a los campamentos, armarlos, asignar servicios médicos y emplear a cientos de jóvenes con pala y pico para hacer labores de limpieza de escombros, a razón de 5 dólares al día por una por una jornada de 8 horas. El avance de dicha limpieza es apenas del 5%.

El Comité Internacional encargado de aplicar los recursos, argumenta que no puede avanzar porque los terrenos y calles de la ciudad siguen ocupados por los escombros; porque no les dan terrenos nuevos en la periferia de la ciudad, que son propiedad de unos cuantos terratenientes; porque no pueden expropiar dichos terrenos debido a que los diputados no se ponen de acuerdo. ¡Increíble!, ¿no? Cuando lo único que se necesita es levantar la mano y en eso los diputados son expertos. Por cierto, tampoco saben como armar y aprobar las nuevas reglas de construcción para el país. Entre tanto el dinero esta disponible y durmiendo sin prisa en los bancos suizos. ¿Qué más pasa?

Pues que la UNICEF debió de organizar un sistema Fast-Track de adopción para todos los niños desamparados y huérfanos a modo de que pudieran ser recibidos por familias de su propio país y del extranjero, a fin de evitar tajantemente, que pueda surgir algún tipo de tráfico de infantes. La UNICEF no avanza porque intervinieron los diputados que ahora están trabados con las cuotas de cuantos niños y cuantas niñas y bajo que garantías de cuidado y protección, deben asignarse a cada país receptor.

¿Le recuerdo una desgracia más para nuestros isleños hermanos? La epidemia del cólera que ellos desconocían y de la que culpan a cascos azules asiáticos de haberla traído. El cólera avanza a un ritmo de 40 muertos diarios y deja ya 3.700 muertos y más de 200.000 afectados. Las ONG coinciden en que la situación empieza a estar controlada.

Por si fuera poco, los cascos azules son ineficaces para detener a las bandas que merodean los campamentos en las noches con el propósito de atrapar a las mujeres, incluyendo niñas, que son impunemente violadas y a las que la justicia, cuando algunas de ellas denuncian el asalto, les dice que no pueden hacer nada. Algo más entre tanta desgracia sufrida por un pueblo hermano, tiene que ver con el hambre, ya que no ha sido posible organizarse para dar de comer 3 veces al día a una población de 1 millón de personas. Periodistas, entre ellos Jacobo García, de El Mundo de Madrid y diversas ONG, documentan que existe un hambre voraz que hace difícil conciliar el sueño. Las “actividades” inician a las seis de la mañana con la primera comida del día y. lo que hay en la casa que visitó García, es un vaso de agua y tres rodajas de plátano frito. En el lugar más pobre y, posiblemente, más triste del continente americano, media hora más tarde es un hervidero de gente sin oficio ni ingresos. Unos se enjabonan desnudos a la vista de todos, otros cocinan, otros adecentan la mugre, otros rezan, otros rebuscan entre los restos y los más afortunados terminan de dar forma a las trenzas de los más pequeños antes de salir hacia la escuela. Los más combativos recorren varias oficinas para dejar un currículum, escrito a mano, donde sólo aparece su nombre, teléfonos y profesión: albañil. ¡Es paradójico no encontrar trabajo en un país en reconstrucción! A las seis de la tarde cae la noche y se recrudece el hambre. Un hambre voraz. La cena será una revoltura de zanahoria con repollo y más agua. Por ello no faltan declaraciones de haitianos que aseguran que prefieren quedarse en la cama por debilidad en vez de salir a robar a nadie, aunque después de varios días sin comer les pase cualquier barbaridad por la cabeza.

Finalmente, apreciado Lector, aunque sea con latas de atún tenemos que seguir ayudando al pueblo haitiano, pues por la ineficacia de su gobierno para organizar y liderar la ayuda internacional, a un año del terremoto están en “punto muerto" y el pueblo muerto de hambre.

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domingo, 9 de enero de 2011

Ganadores y Perdedores: 2010 y 2011

Muy apreciado Lector: ya estoy de vuelta después de un período vacacional que pasé muy a gusto acompañado de todos los que me son cercanos y queridos pero, el incomodo e inevitable pero de siempre, tengo que confesarle que lo extrañé. Así que, aprovecho, en esta mi primera colaboración del 2011, sumar mis mejores deseos y parabienes a sus proyectos para este nuevo año, deseándole éxito y salud en unión de su apreciable familia.

Pues bien o mejor dicho, pues mal, ya terminamos el año 2010 y la mayoría de los mexicanos damos gracias a la Guadalupana no por lo bien que nos fue en dicho año si no por haber sobrevivido a las balas que fue la única abundancia que se registró durante este año calientito que cerró con 15,564 ejecuciones (según algunas fuentes de información), que fueron todo un record, ya que solo en ese año hubieron más asesinatos que en el sexenio anterior.

Entre las pocas personas que en el 2010 les fue bien, destacan algunas que les fue escandalosamente bien, como es el caso del joven Mark Zuckerberg que a los 26 años acumula una fortuna personal estimada en unos ¡12,000 millones de dólares! En tanto que su empresa, Facebook, ha sido valuada en ¡¡50,000 millones de dólares!!, a la cual favorecen, ni más ni menos, 500 millones de usuarios en todo el planeta.

¿En donde está el escándalo? En la inmoralidad que va implícita en el desarrollo de la empresa capitalista que no distingue fronteras y genera profundas desigualdades entre los países y entre sus habitantes. El avalúo de Facebook supera con mucho el Producto Interno Bruto de Haití (6.4 MMD) o de Bolivia (9.5 MMD); Honduras (15.9 MMD), Nicaragua (7.3 MMD) y El Salvador (25.0 MMD). ¿A que otras tantas cosas puede equivaler el monto de Facebook? Por ejemplo, a casi tres veces el presupuesto total para la educación en México. Lo dicho, la riqueza de el joven Mark, es escandalosa.

Otro que le fue superbién fue a Don Juan, no al tenorio, si no a Don Juan Silva Meza, flamante Presidente de la Suprema Corte de Justicia. Aunque poca gente sabe quien es, en la práctica es el representante de uno de los tres poderes de la unión, el Poder Judicial, así como el Presidente Calderón lo es del Poder Ejecutivo. Bueno, pues en su tiempo, Don Benito Juárez ocupó también dicho cargo y a la par nos dejó un mensaje tan bueno como el archiconocido “El derecho al respeto ajeno, es la paz”. Tal mensaje sentencia: “Los funcionarios públicos deben vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la Ley le señala”. El caso es que el ministro Silva Meza, deberá de agradecerle al Poder Legislativo, que le haya metido mano a las percepciones de los jueces y con ello romper todos los equilibrios asociados a la “honrada medianía” de Juárez, con la venia de la Suprema Corte de Justicia, porque a mi no me parece que los ingresos que recibirá el señor Silva Meza, sean medianos: 500 mil pesos al mes o 6 millones de pesos al año o ¡24 millones de pesos por el período de 4 años para el que fue elegido!

¿A quién más le fue bien? A los inversionistas extranjeros que se la “rifaron” con México al canalizar a la Bolsa Mexicana de Valores algo más de 156 mil millones de dólares y a cambio de ese valor espartano recibieron un rendimiento del 26.83% durante el histórico año del 2010, como lo calificó la propia Bolsa de Valores en su reporte anual, a pesar de que en dicho año prevaleció la volatilidad de los mercados internacionales y la incertidumbre sobre la economía mundial, apuntando además, que el principal indicador de la Bolsa superó en 41 ocasiones sus registros máximos históricos. Aunque no es lo mismo en términos de riesgo, a usted y a mí nos pagan un 3 o 4% anual por los ahorros que pudiéramos depositar en un banco.

Todo lo anterior ya es historia. Pero si volteamos al futuro inmediato, le aseguro aunque me quemen en leña verde por adivinar el porvenir, que si bien nos va, nos va a ir de la changada: la mayoría nos felicitaremos por el apoyo de la Guadalupana para sobrevivir a los balazos entre policías y ladrones (parece una tautología pero no es así, hay sus honrosas diferencias) y, con mayúscula envidia volveremos a ver que el chavo de Facebook aumentará su fortuna, que el ministro Silva cobrará otros 6 millones de pesotes y que los inversionistas extranjeros se llevarán otra buena tajada del producto elaborado con el sudor de la frente del trabajador mexicano. Pero no es todo, lo acabado de mencionar es la adivinanza fácil, hay otra todavía más fácil: la crisis seguirá en el 2011.

Algunos analistas con profundos conocimientos sobre las cuestiones económicas, han dicho que esta última crisis financiera, cuya pus explotó en el verano del 2007, es la peor que ha sufrido el mundo desde los años 30 del siglo pasado y la tercera mega crisis si se incluye la de 1873. Claro, si aceptamos que ha sido la peor, entonces no puede terminar tan rápido si las otras han durado períodos de alrededor de 10 años. Lo más grave de estos casos es que tienen como común denominador la producción de un alto desempleo de larga duración, que suele acompañarse además de una nueva redistribución o mejor dicho de una nueva concentración de la riqueza, de cambios tecnológicos que son, esencialmente, ahorradores de mano de obra. Ese es el sentido real del progreso.

En un artículo pasado mencionamos el caso de Grecia y en días muy recientes hemos podido constatar que las consecuencias de la crisis para el trabajador aún no se frenan. Hemos comprobado como las agencias calificadoras del riesgo país y los banqueros, exigen la aplicación de medidas tajantes de austeridad a cambo de préstamos del extranjero para ayudar al gobierno a cubrir sus deudas. Sabemos bien que austeridad significa exprimir a sus asalariados mediante recortes de personal, disminuciones de salario y aumentos de precio en los servicios del Estado, entre otras acciones.

Como Grecia, son varios los estados de Europa a los que su “deuda soberana” se les empieza a ser inmanejable. El término soberana, que denota independencia y autonomía de gestión en cada país, ahora ya es un término de risa en la medida de que la “deuda soberana” se ha convertido en una soberana deuda y que tienen su origen –lo dice Pepe Blanco, no yo-, en el “rescate” de los agentes más zánganos del planeta: los banqueros.

El descarrilamiento de la economía y, en consecuencia de las pérdidas de fuentes de trabajo, parece inevitable en la medida de que el capital financiero especulativo prevalezca sobre el capital productivo. Cuanto más se tarden los gobiernos en establecer las reglas que inviertan el proceso, es decir, que se someta el capital financiero especulativo al capital productivo, más seguro será el estallido de una crisis de proporciones catastróficas. Parecería que los gobiernos prefieren el suicidio antes que tocar los poderosos intereses del capital especulativo, ya que casi sería como reglamentar la muerte del rentista, la muerte del que vive del trabajo duro y tupido de los demás.

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sábado, 4 de diciembre de 2010

El Teletón: ¿Negocio o Verdad?

El Teletón es un evento que se realiza desde hace 14 años, a partir de diciembre de 1997, cuyo objetivo es construir centros de rehabilitación denominados CRIT, destinados fundamentalmente a la atención de niños discapacitados de bajos recursos económicos. La empresa TELEVISA, que es la promotora de este evento, ha estado durante todos estos años bajo la fuerte sospecha de que atrás de su aspecto filantrópico, humanista y de solidaridad social, se encubre el verdadero propósito de practicar una estrategia fiscal que la conduce, en la práctica, a evadir impuestos.

El mecanismo al que más se alude para realizar dicha evasión (en términos formales se debe decir deducibilidad), se apoya en el artículo 31 de la propia Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR), que permite a las empresas hacer deducible todo el dinero que aporten para la construcción de obras que debería de hacer el gobierno, tales como hospitales y centros de rehabilitación entre otras posibilidades.

El mencionado mecanismo funciona más o menos así: la empresa TELEVISA recoge a través del “boteo” en las calles, centros de trabajo y escolares, entre otros, así como depósitos en bancos, dinero en efectivo a cuyos donadores no se les expide el comprobante correspondiente de deducibilidad de impuesto, debido, principalmente, a que los propios donadores no lo solicitan ya sea por pena (“no voy a pedir comprobante por una cantidad tan pequeña” -pensarían las personas-), por desconocimiento, por la dificultad que puede representar su trámite o porque, en las empresas donde aplican descuentos voluntarios para el Teletón, no le van a pedir a su patrón dicho comprobante a riesgo de herir susceptibilidades.

Los millones de pesos así recaudados, TELEVISA los dona a su vez mediante un solo cheque a la Fundación Teletón, empresa hermana sin fines de lucro, que a cambio le entrega un recibo deducible de impuestos y que la televisora si hace efectivo. Pero no para aquí el proceso de estrategia fiscal, no señor, los críticos de esta estrategia fiscal aseveran que en el caso de que el monto del donativo entregado por TELEVISA al Teletón, fuera superior a los impuestos que la empresa debe enterar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), entonces la Secretaría devolverle el excedente monetario en efectivo, con lo que sus ganancias aumentan, no le devuelven a sus donadores ni un peso de este reembolso fiscal y la causa noble y altruista que dio origen al Teletón, queda en entredicho.

Otras críticas relevantes que se hacen al Teletón, es que se cruza con responsabilidades del gobierno que, al quedar en manos del sector privado éste se reserva el derecho de admisión y no queda sujeto a la obligación de informar como y cuando se gastan el dinero ingresado mediante las donaciones de la sociedad. Igualmente, se señala que no hay recato en cuanto a la avalancha publicitaria que se genera durante la transmisión del evento, en el sentido de que las empresas patrocinadoras y donadoras se aprovechan de los sentimientos del público de pesar, lástima y hasta culpa por la desgracia ajena, para aumentar sus ventas (lo cual no implica que mientras más vendan más donan). También, que es reprobable dramatizar y exhibir públicamente a los niños discapacitados y, desde luego, seleccionar a los que más pena y tristeza puedan causar con el fin de manipular y estimular la cooperación monetaria de quienes se pegan al televisor para ver un programa insulso y carente de contenidos educativos.

Sin embargo, aún cuando toda esta andanada de críticas que le he mencionado, pudieran ser verdad, a mi no me consta nada y si tengo la impresión de que algo bueno hay en todo esto porque, así como veo doy, así también, a veces, como siento digo, y por ello onsidero que la mayoría de las críticas pueden venir de gente que no conoce cómo opera la Fundación Teletón o que no han visitado los CRIT y menos convido, aunque sea por poco tiempo, con los niños a los que ahí se atienden.

No quiero caer en el sentimentalismo que esos niños despiertan y que es precisamente uno de los flancos que la crítica más ataca. Pero tengo que decir que la esperanza en la mirada de ellos se convierte en algo sólido, tangible, créame, se puede tocar. Nunca he visto tantas limitaciones de conducta, complejos de inferioridad y sentimientos de baja estima, como en aquellos que están afuera “sanos y completos”. Basta con ver la alegría y el brillo de sus ojos, la sonrisa que se desborda tan solo por un saludo para que uno comprenda que no se esfuerzan por verse “físicamente mejor”, si no porque quieren tener más recursos para hacer más cosas y para llegar más lejos.

Sus padres lo han entendido también y han aprendido que la vida se enfoca desde muchos ángulos y que la inteligencia y la voluntad para transformarla no requiere de estructuras atléticas, pero sí y mucho, de recursos que compensen las limitaciones físicas, que no mentales ni emocionales, que esos niños requieren y que la sociedad a veces olvida.

Por ende, se debe destacar que, chueco o derecho (prefiero pensar que derecho) se han construido 15 de estos centros en diferentes estados de la república, con equipo, tecnología y avanzadas técnicas de entrenamiento que ni las instituciones de salud públicas tienen. Además, debe subrayarse que se ha construido el Instituto Teletón de Estudios Superiores (ITESUR), cuyo propósito es educar, capacitar y profesionalizar a jóvenes para que obtengan nuevas fuentes de trabajo en los centros de rehabilitación de la propia Fundación y de cualquier otra en México y en el mundo. El ITESUR es la única institución en México que otorga títulos en Terapia Física y Ocupacional. Este año, buenas noticias nos trae la navidad, expandirán su ayuda también para niños con cáncer.

Creo que el Teletón, como cada fin de año, seguirá acercando más y mejores recursos para los niños discapacitados. Traerá a sus padres, muchos de ellos en el desamparo económico y social, grandes esperanzas y algo de alegría. Creo también, que en favor de una imagen intachable como debe corresponder a una obra tan altruista como esta, sus promotores deberían pensar ya en dar un paso más sólido en la consecución de esta descomunal tarea y reconocerle su carácter de obra pública, practicar la muy loable rendición de cuentas y transparentar a la sociedad cuanto han hecho y como lo han hecho.

Por lo pronto, aportemos de buena fe, ¡UNA LANA PARA EL TELETON! Y usted, apreciado y paciente Lector, reciba de mi parte un saludo sincero y afectuoso y mis mejores deseos de que pase gratamente y en paz este fin de año. Tendré el gusto de restablecer contacto con usted el sábado 8 de enero del 2011. Un abrazo y feliz año.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El “Call Center”: Desgracia del Consumidor

Caminaba sin prisa, como si fuera dueño del tiempo. En aquel momento en realidad así era, ya que me trasladaba a la sala de abordaje para subirme a un avión de Aeroméxico con bastante tiempo de anticipación. Interrumpió mi paso y mi concentración (había logrado poner mi pensamiento en blanco) una sonriente joven que apretaba con el brazo izquierdo un manojo de carpetas y papeles y con la mano derecha blandía picaronamente una pluma de a peso que uno puede tomar con autoridad y firmar cualquier cantidad de compromisos que al tiempo se convierten en líos y problemas de tiempo o de dinero o de ambos.
 
- Disculpe señor, ¿me haría el favor de contestarme un par de preguntitas? – Bueno, estimado Lector, usted igual que yo no podría decir que no si ya hemos quedado que era dueño del tiempo y, por si fuera poco, que llevaba la mente en blanco.


- ¿Porqué no? De que se trata – Contesté con gentileza y fino trato.


- Sólo dígame por favor, si tiene tarjeta de crédito de American Express


- No, no tengo – Ahora contesté supliendo mi gesto gentil con uno de alerta roja


- ¿Me acepta que le ofrezca una Golden Card, asociada a Aeroméxico, sin costo de anualidad el primer año y con un premio de bienvenida de 10,000 puntos a su cuenta con la compañía de aviación? Recuerde que un viaje sencillo a cualquier destino del país lo puede hacer con solo 16,000 puntos.


- Señorita, estoy un poco apurado, tengo que abordar un avión y me asignaron la última sala –En realidad, estaba intentando una inocua defensa (Usted ya sabe que tiempo si tenía), para no enredarme con otra tarjeta de crédito y menos una como la de American Express que, aunque se pague en pesos, todas las compras las cotizan en dólares y le aplican el tipo de cambio el día que el Cliente efectúe un abono o liquide la totalidad del saldo. Claro, mi respuesta debió haber sido un firme “No, muchas gracias”, con aplomo y autoridad, con un gesto de cortesía y seguir mi camino. Pero ya sabe usted como somos, unos blandengues con el sexo débil, por aquello de la ternura que nos envuelve al recordar que todos venimos de una mujer, que alguna vez todos tuvimos madre y que todo se lo debemos a ellas.


- Señor, no abusaré de su tiempo –Y yo enchuecando la boca y mirando al cielo: “pues que abuse, ya que no se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de Dios”-, -sólo nos tomará dos minutos –Y yo perplejo: caray, un rapidín así deberá ser un récord Guiness-, -permítame su credencial de elector –, siguió diciendo ella.


No me preguntó si tenía mi credencial del IFE, solo me la pidió con terso aplomo y yo se la entregué dócil y expedito. Acto seguido un ayudante sacó una fotocopia de mi credencial y la joven llenó una solicitud de crédito con los datos que le iba dictando, me entregó la pluma de a peso con la que firme mi sentencia y los 10,000 puntos que Aeroméxico me obsequiaba. Ella, a su vez, me dio la bienvenida como Cliente de American Express, me aseguró que en un par de semanas llegaría a mi casa la tarjeta y me regaló con una espléndida sonrisa en señal de agradecimiento por la comisión que de seguro se había ganado y que yo espero, sinceramente, que se la hayan pagado. Esto fue el 26 de agosto del 2009.


Pasaron las semanas y los meses. La tarjeta no llegó y los 10,000 puntos de Aeroméxico nunca pude constatar que hubieran sido acreditados en mi cuenta. Así, la tarjeta del cuento cayó en el olvido y a los puntos nunca le salieron alas. Pero que le digo, apreciado amigo, si vivimos en un país mágico y sorprendentemente Kafkiano y por ello usted ya se estará haciendo conjeturas sobre el desenlace de esta mexicanísima historia.


Pues bien, el 24 de noviembre del 2010, si señor, leyó usted correctamente, ¡15 meses después de que estampé en un papel de American Express el poder de mi firma, me llegó mi primer estado de cuenta! Un verdadero lujo de eficacia. Pero lo que más me impresionó de este magnífico servicio, fue que trae un saldo a pagar de US232.01 que equivale, dato meramente informativo, a $2,853.72 pesitos mexicanos. Me aclaran, eso sí, que el tipo de cambio corresponde a la fecha de corte y que puede variar en la fecha de pago. Además, me indican que no haga uso de la tarjeta hasta que cubra este saldo, el cual tiene ¡dos meses de atraso! Este saldo corresponde a un consumo que no describen por US154.66 más US66.68 por concepto de renovación (claro, si tiene más de un año que me la ofrecieron), más US10.67 que corresponde al 16% de IVA (también la SHCP tiene lo suyo y es bien mandada). Lo mejor de esta historia ¡ES QUE NUNCA ME DIERON LA TARJETA!


El cuento aquí no termina, no señor, apenas empieza. Estoy seguro que usted lo padece cada vez que tiene que hablar a un banco o a una macro empresa, cualquiera, cuyos funcionarios de Atención al Cliente se agazapan detrás de una línea telefónica en un “Call Center” y, cuando usted está a punto de romper su teléfono porque no logra que le contesten, alguien, un disco, por piedad al fin, le responde solo para seguir esperando: “Un momentito por favor, todas las líneas están ocupadas, en cuanto se desocupen, con gusto lo atenderá uno de nuestros ejecutivos”. Y ahí te pudres.


Marqué para una aclaración al teléfono que indican en el propio estado de cuenta, 01-800-640-5084. Después de varios intentos, me contestó una mujer, no un disco como casi siempre y me dijo: -Le voy a cambiar el número, hable usted al 01-800-830-1714. Bueno, paciencia, dije para mí, a volver a empezar. Me contestó Ana Lilia Zamora a las 16:58 del recién pasado día 24 y me pregunta: ¿Fecha de nacimiento? ¿RFC? Le doy ambos datos y me responde: -No puedo darle información, los datos que me dice no coinciden con los tengo, le sugiero que los coteje. Y yo, otra vez perplejo, le digo: -Señorita, tengo el estado de cuenta que me enviaron y mi acta de nacimiento en la mano y ya me cotejé frente al espejo y le aseguro que soy yo, ¿no me puede aclarar que les debo? No señor, no, no y no y de ahí no la saqué por que son órdenes de seguridad. ¿Ha sufrido usted algo así? Cuéntemelo, podemos apoyarnos.


Volví a marcar, ya sabe usted, otro vía crucis y me contestó Jorge Aguiñaga, más colmilludo, que igualmente me bateó pero me dijo que les enviara mi IFE por correo-e para actualizar mis datos. Espero que esta nota la lean en la PROFECO y en AAMEX.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Fobaproa: ¿a como nos toca?

Quien no recuerda la épica historia de Robin Hood, aquel joven intrépido y justiciero, aquel que no le temblaba el pulso y atravesaba manzanas sobre la testa de un amigo y que le robaba a los ricos para darle a los pobres. O a los indómitos Bandidos de Río Frío que a punta de machete y bala asolaron las haciendas poblanas con igual fin. Pero, ¡oh! modernidad, ¿qué nombre le podemos poner al líder de la banda del cuello blanco, quien impunemente, le ha robado a los pobres para darle a los ricos? Ayúdeme apreciado Lector a buscarle un nombre. Mientras tanto traigo a su memoria la historia del robo.

¿Se acuerda usted del FOBAPROA? Como olvidarlo. El próximo mes de diciembre cumple 10 años de haber sido elevado a la categoría de Deuda Pública y a la par se creo el IPAB para administrarla. El FOBAPROA, le recuerdo, era un organismo encargado de vigilar y garantizar las operaciones de los bancos. Para cumplir con ese fin recibía de los bancos y del gobierno federal recursos económicos y podía, hasta ciertos límites, con una vigilancia especial y bajo reglas específicas de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), entregarle a los bancos respaldos económicos por los créditos que hubieran caído en cartera vencida.

Dicho organismo se creó en 1990 con aportaciones de los bancos como un fondo para garantizar los depósitos de los ahorradores, con la característica de ser un fideicomiso privado y no una entidad del gobierno federal pero si administrado por el Banco de México. Sin embargo, ante la crisis bancaria, el gobierno, a través del FOBAPROA y sin aprobación de la Cámara de Diputados, les cambió a los bancos la cartera vencida por pagarés, que se vencían a los diez años, tiempo en el cual no se podían vender ni intercambiar, garantizándoles además que generarían intereses capitalizables cada tres meses. Hoy en día esa deuda asciende alrededor de 800 mil millones de pesos, la cual equivale a unos 64,000 millones de dólares.

Los antecedentes más cercanos de este mega quebranto, se ubican entre 1988 y 1994, cuando se relajó la disciplina y la prudencia crediticia, a grado tal que la proporción de préstamos respecto del PIB, pasó del 15 al 43%. Recuerdo que la capacidad financiera de los gerentes bancarios de la época se medía por el monto de crédito colocado por el funcionario correspondiente, aunque el riesgo de la entidad bancaria fuera equivalente a cruzar la Avenida Tulúm a las 9 de la mañana con los ojos vendados.

A la distancia, parecería que los grandes eventos nacionales ocurridos en esos mismos años (1988-1994), como la reprivatización de la banca y la desregulación del sistema bancario y financiero así como las enormes expectativas “calentadas” por el gobierno ante la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, fueron preparados para expandir el crédito, hacer grandes negocios de “saliva” y apropiarse de toda la riqueza posible del país. El TLC fue el gran proyecto salinista.

En esta época, los bancos registraron grandes beneficios, pero fueron ganancias fáciles basadas en la toma de alto riesgo que les duró poco y el gusto se trocó en susto cuando la cartera vencida se salió de control y, finalmente, estalló en llanto y en mil pedazos con la crisis de 1994-1995. Para no ir muy lejos, baste recordar que los bancos se reprivatizaron adquiriéndose en buena medida con créditos otorgados a los nuevos dueños quienes, a su vez, con el banco en la mano, se dieron a si mismos y a los amigos y prestanombres, múltiples y generosos préstamos de complacencia para realizar negocios simulados.

De lo anterior se sigue que todos los nuevos dueños de los bancos, vivales y oportunistas que se dieron la mano con el gobierno, debieran perder con la insolvencia bancaria hasta la camisa; que a los deudores, en particular a los fraudulentos, se les apretara con base en la Ley y que se les responsabilizara del mal uso de los empréstitos recibidos. Nada de esto ocurrió. Simplemente si ya se habían hecho nuevas reglas para reprivatizar los bancos, pues lógicamente se hicieron otras más nuevas para realizar un rescate bancario con cargo al presupuesto público, o sea, con cargo a usted, a mi, a nuestros hijos y posiblemente a nuestros nietos. Esta cuenta de pago generacional, no la hago yo, la hacen los actuarios.

Sin embargo, yo le haré otra cuentita, porque como a muchos no me alcanzan los registros cerebrales para entender cifras de endeudamiento nacional como la ya mencionada de $800,000´000,000.00 (se lee así: 800 mil millones de pesos). Bueno, pues alcanza para construir 160,000 escuelas primarias con un terreno de 800 m2 y un edificio de 400 m2 de 8 salones, dirección, baños y equipamiento. Unas 5,000 escuelas por Estado. Pero bueno, esto es solo para dimensionar que se podría hacer con tanto dinero.

En realidad, nuestro futuro como nación está muy difícil y seriamente comprometido. Vea usted lo que hemos abonado a la cuenta del FOBAPROA administrada por el IPAB: del año 2000 al 2009, el gobierno federal ha aplicado recursos por casi 312,000 millones de pesos, con presupuestos anuales que variaron desde 40,000 millones en el primer año, hasta 27,000 millones en su punto más bajo, registrado en el 2007. Para el 2009, los recursos asignados al IPAB en el Presupuesto de Egresos de la Federación fueron de 30,687 millones de pesos. El monto para 2010 no lo tengo, pero en base a las cifras mencionadas puede estar en el orden de otros 30,000millones de pesos y en unos pocos días podremos saber cuanto le asigna el presupuesto federal del 2011.

No le quiero amargar el día, pero tengo que decirle que eso no es todo. Así que cito textualmente un comentario de Roberto Gonzalez Amador del periódico La Jornada: “la administración del presidente Felipe Calderón Hinojosa alcanzó el récord de incrementar el saldo de la deuda interna del gobierno federal a un ritmo de poco más de mil millones de pesos diarios, incluidos fines de semanas y feriados, de acuerdo con información oficial. La suma de la deuda interna del gobierno federal y la emitida por el IPAB llegó al empezar este mes a 3 billones 536 mil 230 millones de pesos, cuando al comienzo del gobierno era de 2 billones 407 mil 846 millones de pesos. El monto que alcanzaron ambos pasivos es comparable al presupuesto federal aprobado la madrugada del martes por la Cámara de Diputados para 2010, que suma 3 billones 176 mil 332 millones de pesos, el más alto en la historia del país”.

Después de estos números, que más le puedo decir: que a nuestro atraso ya tradicional en educación, salud, vivienda e infraestructura, lo básico de cualquier nación, se atrasará aún más y que como no es de la competencia del sector privado, entonces las esperanzas para tener un desarrollo realista, están prácticamente canceladas para varias generaciones. Y luego dicen que las pensiones, retrasan el desarrollo. Sin embargo, me pongo del lado de los optimistas cuando ven que al paso que vamos, todos acabaremos comiendo heces, porque los pesimistas aseguran que no alcanzará para todos.

Termino este relato, transcribiendo al ex-presidente del Colegio Nacional de Economistas, Arturo Salcido Beltrán, cuando escribe que “el FOBAPROA es el triunfo más grande de la corrupción oficial y privada en México. Nunca, ningún gobierno, ningún acto, representó mayor corrupción ni causó daño tan grande al pueblo de México”.

sábado, 13 de noviembre de 2010

IFE: Arma Poderosa con dos Filos

Desde hace algunos años he venido promoviendo la concepción de que la transparencia es una virtud superior a la de la honestidad. Durante el desempeño de mis actividades laborales, docentes o, incluso familiares, he constatado que la honestidad es una condición necesaria pero nunca suficiente para construir lazos indisolubles de confianza.

Muchas veces he visto como se han perdido relaciones de trabajo, de amistad o de familia a pesar de tratarse de personas honestas y prevaleciendo la buena fe. Alguna vez habremos escuchado que una persona perdió dinero debido a los malos manejos de su socio y, al mismo tiempo, hemos sabido que el afectado expresa su pesar por la pérdida y sin embargo asegura que su socio no ocasionó el menoscabo de manera intencional. Es más, se han llegado a escuchar comentarios por parte del afectado diciendo que pondría las manos al fuego para avalar la honestidad de su socio, que ya no haría más negocios con él, pero que habría que echar la culpa del quebranto a la impericia y no al dolo.

Aquí radica el corazón del problema. Para hacer las cosas bien no basta con ser honrado, también se debe ser eficaz y esta habilidad conlleva la exigencia de disponer de elementos que permitan actuar con transparencia, al margen de emotivos discursos, rasgadura del ropaje o justificación de errores. El IFE nacional requiere tres Consejeros y la H. Cámara de Diputados está entrampada y ¡ha pospuesto su elección!

El sentido común, tantas veces caído en descrédito, es un lenguaje no hablado, instintivo, que nos permite trasladar las vivencias personales al ámbito social. Hoy en día, nuestra sociedad, México, en una palabra, esta inmerso en un ambiente de desconfianza, inseguridad y desánimo y son pocas las cosas que se salvan y que pueden contribuir a la reconstrucción de la confianza.

La confianza nacional se nos ha escondido. La ciudadanía desconfía de casi todo, se vive sobresaltado pero se conserva la esperanza. El Pueblo, en general, no cree en sus autoridades; las palabras van por un lado y la economía por otro; el sistema electoral recibe el embate cotidiano de los partidos políticos por asegurar su control; la ciudadanía observa expectante una mutación de un Gobierno republicano a un Gobierno de partidos, es decir, de una Democracia a una Partidocracia.

Con todos los argumentos positivos y propositivos que hoy se vierten para convencer al ciudadano de que el país se recupera y va por mejor camino y que, incluso, se difunden cifras contundentes que avalan dicha mejora, lo que queda es una percepción popular, dígase lo que se diga, de que estamos mal y que mañana ¡estaremos peor! La confianza nacional se nos ha escondido.

Tenemos que retomar el proceso de la reconstrucción de la confianza, empezando por reconstruirnos en cada articulación del país. Una de ellas, de las varias que nos competen a los ciudadanos, es el sistema electoral, el IFE; en él tenemos una herramienta poderosa pero imperfecta, vital para la democracia pero tentadora para la manipulación, precisa para generar confianza, certeza y seguridad, pero cómplice para exculpar el fraude.

Por ello, es necesario, para multiplicar la confianza, deslindar las tareas de los organismos electorales de los poderes legislativos, en razón de que los integrantes de este poder, se nutren de los partidos políticos a quienes los ciudadanos-consejeros, mediante los Institutos Electorales, se obligan a sancionar.

Aún cuando se puedan fortalecer de la anterior manera los mecanismos para abonar en el aspecto de la transparencia, poco se podrá ganar en confianza social si no se incrementa la participación ciudadana en los procesos electorales, especialmente en los actos previos y en el cívico derecho, pero también obligación, de ejercer el voto.

La brújula política se ha extraviado y la confianza del pueblo se ha escondido. ¿Eso es una consecuencia de la democracia? ó ¿somos un país muy nuevo intentando construirla? Y ¿por esto es que los partidos políticos se están apropiando de los organismos electorales? La etimología de la palabra democracia le da un significado específico: el pueblo es el que gobierna. Un sistema democrático permite que el pueblo participe en los asuntos más importantes del país y decida el rumbo que deberán tomar los acontecimientos y esto aún no es así y no abona a la participación ciudadana.

Las campañas políticas no se están realizando con ética y, el electorado, expectante, esta en el medio de la tolvanera política expresando su indiferencia ante los siguientes eventos electorales, porque no creen que el ejercicio de su voto sea un instrumento de corrección y cambio. Obsérvese que la intención del voto decrece en tanto que el padrón electoral se incrementa, paradoja que se explica por efecto de las campañas publicitarias y porque la credencial del IFE tiene una utilidad práctica e inmediata, ya que se ha convertido en un medio de identificación superior a cualquier otro, como puede ser una licencia de manejo, una credencial del trabajo o el pasaporte.

¿Que nos queda como ciudadanos? Nos queda hacer del sistema electoral una revisión profunda, sin pausa pero sin prisa, sin revanchas ni pasivos, solidaria e incluyente, respetuosa y ciudadana y, a partir de ahí, perfeccionar una sociedad democrática que desemboque, justamente, en un país mejor, con más oportunidades y con más deseos de vivirlo. Para ello es necesario que el IFE trabaje sobre algunos de los puntos que ya mencioné y que, a manera de resumen, a continuación propongo:

1. Fundamentar la transparencia electoral en la elección por la vecindad de los integrantes de cada casilla y no por una designación oficial.

2. Instituir permanentemente la participación ciudadana a nivel de comunidad o manzana, con independencia de los eventos electorales.

3. Regular los compromisos de los candidatos establecidos con la ciudadanía, durante las campañas electorales y señalar su cumplimiento o incumplimiento.

4. Registrar el número de personas afiliadas a cada partido y cotejarlas con las reportadas a la Secretaría de Gobernación.

5. Establecer la auto-renovación de sus Consejeros Propietarios y Suplentes de manera autónoma, sin injerencia de ninguna otra autoridad o Poder Constitucional.

Mis puntos de vista sobre la cuestión electoral, no son otros que los recogidos en las pláticas espontáneas con vecinos, amigos, trabajadores como el plomero, el carpintero o el taxista y el inefable taquero. Todos ellos enriquecen con su sabiduría mis conceptos sobre la política y la convivencia social y me demuestran, cotidianamente, que tenemos hambre de un país mejor, más justo, más seguro y menos pobre.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Las Pensiones: Un Fantasma recorre el Mundo (II)

ver la primera parte de este articulo:
La semana pasada le decía, apreciado Lector, que las pensiones no eran un problema, si no una justa retribución por la riqueza generada durante una vida laboral, que se hereda para el disfrute de la generación siguiente. Por lo tanto, no es un tema de cálculo actuarial si no de productividad y de mejor distribución de la riqueza. Decía también que es una obligación de la sociedad y del Estado y que los adultos de hoy no tardarán en verse en la situación en que se encuentran ahora los adultos mayores en cualquier país.

En México como en España, Francia o Alemania, antes de existir la seguridad social, las personas procuraban tener muchos hijos, porque de esa manera tendrían quien los mantuviera durante la vejez. En esa lógica, cuantos más hijos se tuviera, mas gente podría cuidar de uno cuando ya no pudiera valerse por si mismo. Lo que son las cosas, este principio fue la base con la que se inició el sistema de la Seguridad Social: cuanto más gente aporte, mejor se podrán mantener a los pensionados durante la vejez. Pero este principio, como ya hemos estado viendo, sobre el cual fue creada la Seguridad Social, se tambalea en casi todos los países del mundo porque, aseguran, la gente vive más y trabaja menos y un alto porcentaje de los que debían de trabajar, se encuentran en paro y, por si fuera poco, los jóvenes tardan más en tener familia y procuran tener muy pocos hijos.

Todo lo dicho en el párrafo anterior es cierto. El mundo está patas pa’rriba. Sin embargo, retomemos el tema de la productividad para mostrar como la producción de alimentos es más fuerte en la actual generación, a pesar de que proporcionalmente trabajen menos personas. Veamos el caso del maíz. En México se producen alrededor de 20 millones de toneladas y se importa una tercera parte. Durante siglos ha sido la base de alimentación del pueblo. En USA se producen algo así como ¡325 millones de toneladas! Su población es 2.5 veces mayor que la nuestra, pero ¡la producción de maíz es 16 veces más!

Y que hacen con esa producción, ¿se la comen? Sólo un poco, más bien se la beben. Porque dedican algo más de 100 millones de toneladas a la producción de etanol; exportan cerca de 60 millones y el resto, que ya lo quisiéramos, se lo dan a los animales como forraje. En México, el campo no es opción para el campesino. Muchos de ellos producen 200 kg. de maíz por hectárea (que sería una parcela grande) y tienen 5 hijos para mantener. Esta es una buena razón para abandonar el campo y engrosar las ciudades con albañiles y criadas. Hoy en día, solamente un 25% de la población es rural y si tuviera tierras y tecnología, produciría más que suficiente para dar de comer a toda la población y hasta a los animales. Pero no las tienen y ya sabemos que es posible apenas cruzando la frontera. Insisto, el “problema” de las pensiones y de muchos otros problemas del país, es la falta de productividad y, si usted me aprieta, también de probidad.

Como lo acabado de decir parece que no es posible en México, entonces, ¿qué cada quien ahorre lo suyo? Esta solución, al menos en países como México, va directo al fracaso, porque, ¿quienes pueden ahorrar en este país? ¿Si el 80 por ciento vive al día y unos 30 millones de mexicanos viven en pobreza aguda? Si no se tiene una fuente de trabajo formal, ¿quién va a aportar recursos para constituir un fondo de pensión? Y la gente que gana de 1 a 3 salarios mínimos durante toda su vida, con inflaciones superiores a la tasa de interés, ¿qué institución le va a garantizar que al menos esa cantidad recibirá cuando se pensione? Se dice que el Estado garantiza que al menos el trabajador reciba un salario mínimo. Yo, estimado Lector, a reserva de que continuemos discutiendo este tema, le diré lo que pienso:

1. Cuando trabajé en las Afores acepté la idea de que el sistema de reparto no era justo, puesto que nadie sabia que pasaba con sus ahorros y que de esa bolsa tomaban para darle a uno, aunque podrías merecer más si hubieras conocido tu cuenta y cuantos intereses habías ganado, amén de que el Gobierno no hubiera podido meterle mano a esos ahorros.

2. Surge entonces la nueva idea de las cuentas individuales y que supieras exactamente cuanto tenias en tu fondo para pensionarte, cuanto estabas ahorrando y cuantos intereses te estaban pagando y como era tuyo, de tu propiedad, personal, igual que tener una cuenta bancaria, nadie te lo podía escamotear. Y esa idea le estuvimos diciendo a la gente para que se afiliara con nosotros, tuviera o no tuviera capacidad de ahorro, contara o no con un trabajo formal.

3. Apenas se agotó el número de personas afiliables, se empezó a transmitir un sentimiento de ansiedad al trabajador, en el sentido de que las pensiones tal como estaban ahora no serian suficientes para llevar una vida digna cuando llegara el tiempo de la jubilación, Luego habría que aumentar por tu cuenta la cantidad a ahorrar, aportar más si querías jubilarte con una pensión decorosa. Seguramente esto es cierto, pero si es difícil para los pocos que tienen capacidad de ahorro, ¿significa entonces que los que no la tienen y que son la mayoría de los trabajadores, sus últimos años en la pobreza?

4. Un país se construye entre todos sus habitantes y el Estado es la figura que administra los recursos para satisfacer sus necesidades. Un país democrático y solidario DEBE GARANTIZAR A TODOS SUS HABITANTES EL ACCESO A LA seguridad social, independientemente de si se cotiza o no.

5. La salud, la educación y las pensiones debe ser gratuita y a cargo del Estado, financiadas con impuestos (ojo evasores) y, por el particular hecho de cumplir 65 años, todo mexicano debe quedar exento de todo tipo impuestos, tenencias, derechos, etc.; disponer del seguro medico social, de disponer de una cuota de exención de pago de los servicios publicos (p ej agua x num. de metros3; luz. x num. de kw; vales por 20 kg de gas al mes; ayuda para renta o hipoteca si no tiene casa propia; y un cierto número de salarios mínimos en función de sus dependientes económicos, de por vida.

6. Se debe socializar la vejes. Por lo menos ahí todos deben ser iguales. Todos los de 65 años en adelante deben recibir lo mismo. El que quiera más, ahí si, que haya sido por el producto de sus ahorros personales durante su vida laboral.

La mejor garantía para tranquilidad emocional de los jóvenes y adultos en edad productiva, es que estén seguros de que no tendrán que disponer de dinero para sostener, ayudar o mal ayudar a sus padres. Que ese “problema” esta resuelto socialmente y lo pagan entre todos y que no tendrán que quitarle el pan a sus hijos para darlo a sus padres. Y que, por último, podrán esforzarse y concentrarse en la formación, desarrollo y consolidación de su propia familia y de su país.